Papa pide solidaridad con peruanos damnificados
El lunes pasado confirmó que donará 200 mil dólares para atender las necesidades de quienes perdieron sus posesiones, al tiempo que El Vaticano dio a conocer el itinerario que cumplirá el secretario de Estado, Tarcisio Bertone, como enviado papal a esas tierras.
El Papa Benedicto XVI insistió hoy en la necesidad de ofrecer gestos de solidaridad a los damnificados del terremoto que sacudió el 15 de agosto las costas de Perú.
Ante varios miles de peregrinos, durante la audiencia general de los miércoles en el Aula Pablo VI del Vaticano, el líder máximo de la Iglesia católica recordó, por cuarta vez en esta semana, a las víctimas del sismo de 7.9 grados en la escala de Richter.
‘Una vez más deseo recordar con cercanía espiritual al querido pueblo peruano probado en estos días, pidiendo gestos de solidaridad cristiana, íQué Dios les bendiga!’, expresó al pronunciar su catequesis en idioma español.
Su llamado fue respondido por un largo aplauso en la sala, sobre todo de los numerosos fieles de América Latina que portaban banderas de diversos países de ese continente y que las agitaron en señal de saludo al Pontífice.
La primera intervención de Benedicto XVI ante la catástrofe se dio el pasado jueves, cuando envió un telegrama de condolencias a los obispos de las zonas devastadas; luego, el domingo durante el Angelus, mostró su solidaridad con las víctimas.
El lunes pasado confirmó que donará 200 mil dólares para atender las necesidades de quienes perdieron sus posesiones, al tiempo que El Vaticano dio a conocer el itinerario que cumplirá el secretario de Estado, Tarcisio Bertone, como enviado papal a esas tierras.
En la audiencia de este miércoles el líder católico reflexionó sobre la figura de San Gregorio Nacianceno, uno de los llamados ‘padres de la Iglesia’, al cual calificó como un hombre manso que en su tiempo trabajó siempre por la paz.
Agregó que su vida enseña la importancia y la necesidad de la oración, en la cual se debe dirigir el propio corazón a Dios para entregarse a él como una ofrenda que se ha de purificar y transformar.
‘En la oración hacemos todo a la luz de Cristo, nos quitamos nuestras máscaras y nos sumergimos en la verdad y la escucha de Dios, alimentando el fuego del amor’, señaló.

Meneame
del.icio.us